Cultura, bien de primera necesidad

por Javier Polo

 

 

Probablemente el sector de la cultura, que fue el primero en entrar en cuarentena, sea el último en salir de ella. Desde días antes de la declaración del estado de alarma cerraron los cines, los teatros, los museos, los monumentos, las bibliotecas… y cabe esperar que en la vuelta escalonada a la normalidad, serán los últimos en reabrir. Por supuesto hablamos de la reactivación de las actividades; sobre el tiempo que tardaremos en recuperar los aforos anteriores a la pandemia es mejor no hacer previsiones.

Lo queramos o no, de la crisis sanitaria vamos a salir con algunas lecciones sanitarias aprendidas sobre la vulnerabilidad de los humanos, así cuando todo esto pase ¿quién va a querer sentarse en la butaca de un cine o de un teatro a 20 centímetros de un desconocido? ¿quién es el guapo que se pone en una cola para visitar el Museo del Prado o La Alhambra? ¿cómo vamos a ponernos a bailar junto a nadie en los festivales de música? La crisis de la cultura, como actividad económica, va a ser larga y despiadada. Preparémonos para ello.

Curiosamente esto contrasta con el papel que está jugando la cultura durante el confinamiento. Sin nuestras bibliotecas particulares o las descargas de libros en las redes, no hubiésemos tenido nada que leer estos días. Sin la televisión y sus plataformas no hubiésemos tenido ni cine ni series. Sin la música no hubiese habido actividad en los balcones. Sin las redes sociales y sin wifi no hubiese habido vídeos, retrasmisiones en directo, visitas virtuales.

El sector ha estado a la altura; nunca hemos tenido tantas películas, series y libros disponibles online, no hay museo de referencia que no haya hecho alguna actividad en redes que permita su visita, no hay artista que no haya presentado alguna creación nueva, conexión online en directo o que no haya aportado su grano de arena para hacer que la cuarentena no sea un agujero negro también en la salud mental de los ciudadanos. Creo que, más que nunca, ha quedado demostrado que la cultura es también un bien de primera necesidad.  

Si hablamos de magnitudes económicas, podemos afirmar que el sector de la cultura representa en torno al 3% del PIB nacional, el 3,7% del empleo y el 3,6% de las empresas de nuestro país. Además, influye en otros sectores, por ejemplo, se calcula que el 12,8% de los viajes que hicimos los españoles en 2017 tuvieron motivaciones culturales.

Pero todo esto no es suficiente para el Ministro de Cultura quien ha despachado la situación actual, en la que no prevé ayudas específicas para el sector con un “primero la vida y luego el cine”. Pues claro que primero está la vida, faltaría más, eso nadie lo discute. Pero la urgencia social también debe ser una prioridad y este no es un sector donde precisamente los empresarios naden en la abundancia.

Por cada actor famoso que vemos en las galas televisivas hay decenas de ellos trabajando con el mismo salario que los temporeros de la fresa de Huelva. Salario que no tienen ahora, pero la mayoría de ellos tampoco tendrán prestaciones, porque el régimen de artistas de la Seguridad Social no es el mismo que el del común de los trabajadores. Pero la falta de salarios y prestaciones la mantendrán durante meses, porque la actividad no se va recuperar. Pero no, el ministro de Cultura se ha puesto el traje de la ministra de Hacienda y le dice al sector que pida cita para el día después, que ya se verá. Señor ministro, mucho me temo que, si no hace algo ahora, para la mayoría no habrá día después.


Javier Polo Brazo, columnista de La Mar de Onuba, es fotógrafo, cineasta y escritor. Ente sus obras destacan el cortometraje Andar dos kilómetros en línea recta y el documental Las Altas Aceras. Desarrolla su actividad profesional en los campos de los Recursos Humanos, la gestión de calidad y la Responsabilidad Social Corporativa.

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