Jornaleros sin trabajo responden a los empresarios de los frutos rojos: «Cientos esperamos que nos llamen para trabajar mientras se fomenta y subvenciona la contratación en origen»

José Luis García Palacios, presidente de los empresarios onubenses y del 'lobby' interprofesional Interfresa, con Juan Marín, vicepresidente de la Junta de Andalucía, ayer en la sede de la FOE en Huelva.

Jornaleros onubenses se rebelan contra el «falso relato de los empresarios» y la «ignorancia» de la Consejera de Empleo de la Junta de Andalucía.

“Amenazar con quitar un subsidio de apenas 400 euros y de los que tienes que gastar 120 en el sello agrícola es una broma de mal gusto, cada vez hay más jornaleros que renuncian a solicitarlo», aseguran varios trabajadores La Mar de Onuba.


Ana PInto, jornalera de Huelva a Onda Local de Andalucía: «Son los jefes los que nos dicen que no quieren españoles»

 

Extracto del anuncio publicado el 4 de Octubre por el SEPE. Hacer clik para acceder al mismo.
por Perico Echevarría

Huelva, 17 de enero de 2020. Hay trabajadores del campo de la provincia de Huelva a los que les jierve la sangre cada vez que ven, leen o escuchan a empresarios o políticos afirmar, displicentemente, que no quieren trabajar. «Es cierto que cada vez hay más gente, sobre todo entre los jóvenes, más dados a la movilidad, que no están dispuestas a tragar con las exigentes y poco generosas condiciones laborales y salariales que ofrecen los empresarios onubenses [de los frutos rojos] y prefieren irse a otras campañas en otras provincias, donde se respeta nuestro trabajo y se paga por encima del salario mínimo». El Convenio Colectivo del Campo onubense fija un salario para los trabajadores de los frutos rojos 60 céntimos por debajo del SMI de 42,62 € (Real Decreto 1462/2018, de 21 de diciembre, Artículo 4.1). «Pero la verdad es que somos cientos de trabajadores, miles te diría yo, que somos gente de aquí, en sus casas paradas o buscando trabajo en otros sitios porque no nos llaman para trabajar», asegura Antonio, jornalero menor de 40 años de Bonares, a quien «las mentiras sobre las ganas de trabajar de los onubenses le parecen un «un insulto a la dignidad de miles de familias trabajadoras». Antonio critica que «los campos se están llenando ya de trabajadores extranjeros, cuando a los de aquí no nos van a la llamar hasta marzo. En esas fechas es cuando de verdad necesitan tanta mano de obra, y entonces no hay países ni en Europa ni en África para traer a tanta gente como hace falta».

No es difícil verificar lo que dice tiene Antonio. Las propias organizaciones patronales, a través de su lobby Interfresa, han desplegado en las últimas semanas toda una batería de noticias (notas de prensa y artículos en medios sectoriales) sobre las bondades de la contratación de mano de obra traída de otros países, a la que los productores de berries onubenses aseguran que se ven «obligados» a recurrir. Sin embargo, basta con leer la propia oferta de 10.250 puestos de trabajo difundida por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) el pasado 4 de octubre, para ver que en su último párrafo especifica que las personas interesadas deberán saber que las empresas agrícolas empezarán a hacer los llamamientos de las personas que reúnan el perfil a partir de marzo del 2020. Siendo así, Antonio describe como «falsedad descomunal» que los jornaleros de Huelva no quieran trabajar, y una «irresponsabilidad que los políticos, por ignorancia o porque son cómplices, den carrete a tantas mentiras. Que me expliquen por qué tengo que soportar que me insulten y que me llamen vago, mientras veo cada día llegar autobuses llenos de trabajadores de otros países y a mí nadie me va a llamar hasta marzo; pudiendo hacer yo, hoy, ese trabajo».

Para Isa, 36 años, 20 en los tajos de los frutos rojos, la molestia es palpable. Considera que «la mentira se desmonta con los propios datos que aporta la patronal». Y algo de eso hay: son los empresarios de los frutos rojos los que aseguran que generan cada año en torno a cien mil puestos de trabajo, y que alrededor de un 40 % son españoles. «¿De dónde salen esas 40.000 personas cuando llega marzo?», se pregunta la jornalera. «Somos nosotros, señores, nosotros, que cuando nos necesitáis sí que sabéis dónde encontrarnos. Es que me pongo…», acaba Isa, claramente molesta. Según los datos facilitados por el lobby empresarial Interfresa, el sector onubense de los frutos rojos generó en 2018 hasta 91.291 afiliaciones a la Seguridad Social. Alrededor de 42.000 (47%) fueron de trabajadores españoles. Unas 22.000 (24%) de países de la Unión Europea como Rumanía y Bulgaria (que no comparten el euro como moneda común), y el resto, unos 26.400 (29%) provenían de Marruecos y otros países africanos.

«Al señor García Palacios y a la Consejera les diría que traigan aquí las cámaras, a Bonares, a Escacena, a Paterna, a cualquier pueblo del Condado, y que diga aquí que no queremos trabajar», dice José. Él está trabajando ya en una finca pequeña en la zona de La Cañada. Se incorporó el pasado 25 de noviembre, y a día de ayer aún no le habían pagado nada, aunque sí que le han entregado la nómina. Asegura que las condiciones de trabajo en su finca son «buenas», pero se queja de que a sus padres y a su hermano, jornaleros del mismo pueblo «de toda la vida», no les ha llamado todavía ninguna empresa para recoger fresas. «En mi finca ya han llegado muchos rumanos y algunas mujeres marroquíes. No me parece justo», dice José.

La molestia es palpable. Les cabrea «tanta falsedad» y el «bombardeo de noticias para meteros en la cabeza la mentira de que los empresarios se ven obligados a traer antes y a más trabajadores de fuera porque aquí no encuentran a gente que quiera trabajar. Mi padre quiere trabajar, mi madre quiere trabajar y mi hermano quiere trabajar. Para hasta marzo no los van a llamar», lamenta el jornalero almonteño.

VULNERABILIDAD Y BENEFICIO

La pregunta que cabe hacerse entonces es por qué todas estas personas que quieren trabajar no tienen trabajo. Carmen es otra histórica del campo onubense. Es “una luchadora “, y es habitual que otros trabajadores acudan a ella cuando hay que «plantarle cara al jefe». Para ella, el asunto está claro. «Prefieren a los extranjeros porque los de aquí exigimos lo que es nuestro», sostiene la jornalera, capaz de citarte de memoria y forma textual cada artículo del Convenio Colectivo. «Si el Convenio dice que el jornal son 42 euros, los empresarios saben que nos tienen que dar 42 euros. Si hay que echar horas extras se echan, pero las tienen que pagar como dice el convenio, que es con un incremento del 75 % de la hora normal. Y los kilómetros. Y también saben que a nosotros no nos pueden tratar con las malas formas que tratan en algunas fincas a los rumanos o a las marroquinas. Porque nos levantamos y les cantamos las cuarenta. Nosotros somos jornaleras, sí, pero exigimos que se respeten nuestros derechos y nuestra dignidad».

Ana, de Escacena, tiene 32 años. 16 en el campo. Cuando no hay faena en las fincas se busca la vida como puede. Ha aprovechado estos años para formarse mediante cursos presenciales y on line. Algunos fines de semana se gana unos euros poniendo copas en los pubs de la zona. También es conocida por ser una trabajadora reivindicativa, y ha tenido alguna experiencia como enlace sindical; asegura ser consciente de que cada vez que es más difícil que la llamen porque «en este negocio, reclamar lo que es tuyo es ser un trabajador conflictivo«. Le preocupan las otras «espinas» de todo este jaleo. «Esto de que a nosotros no nos llamen hasta marzo tiene otras consecuencias, y es que se instala la falsa idea de que los extranjeros vienen a quitarnos el trabajo, y se fomentan el enfado y las diferencias entre trabajadores. Fíjate lo que ha pasado en las últimas elecciones en los pueblos donde suceden estas cosas, y el subidón que ha pegado Vox. Tiene que ver mucho con esas falsas ideas. Pero la verdad es que toda esa gente no viene a quitarnos el trabajo; las traen los empresarios a través de la ETT y sus propias organizaciones. Son compañeros de tajo, como los demás, pero sus necesidades son otras; el salario, en comparación a lo que ganan en sus países es muy alto, y el cambio del euro a sus monedas es muy beneficioso». Para esta trabajadora, los contratados en origen «soportan los excesos con naturalidad, trabajan las horas que sean necesarias y rara vez reclaman unos derechos laborales que no tienen en sus países, pero que también les son de aplicación aquí. Esos excesos aumentan la cuenta de beneficios de los empresarios. No hay que darle muchas vueltas para entender esta gran mentira que los medios repican sin venir aquí y mirar lo que de verdad está ocurriendo. Claro que queremos trabajar, como queremos que mejoren las condiciones salariales, porque a pesar de lo que digan los García Palacios y otros, el salario es miserable, y esto también hay que decirlo. Pero no nos llaman hasta que ya somos realmente imprescindibles para atender la enorme producción de fresas en los meses de primavera».

La 'hilarante' amenaza de la Consejera de Empleo

Resultado de imagen de rocio blanco consejeraTodas las conversaciones recogidas en este artículo tuvieron lugar el día de ayer. Esa misma mañana, Rocío Blanco, la Consejera de Empleo del gobierno andaluz de PP y Ciudadanos (apoyado por la bancada de la ultraderecha en el Parlamento Andaluz), confesaba en Canal Sur Radio que no entiende «que se tenga que recurrir a migrantes para recoger la fresa con nuestra tasa de paro».

Ante un Jesús Vigorra que al tiempo que entrevistaba a la Consejera concluía que «será que hay trabajos que no queremos hacer», Blanco aseguró que «el Servicio Andaluz de Empleo avisa a todos los desempleados que estén registrados. Se ve que no les cuadra el empleo y los empresarios tienen que recurrir a personal de fuera». Como «solución», la responsable de Empleo de la Junta de Andalucía propuso en la radio pública «un cambio de normativa estatal», ya que «si una persona en paro rechaza una oferta de empleo justificada y con un salario justo, y está cobrando una prestación por desempleo… sería cuestión de modificar».

Una idea que también llevan defendiendo las organizaciones patronales y que sonroja a los jornaleros consultados por esta revista. «Es mezquino», dice Ana, quien confiesa que la «amenaza» lo produce más sonrojo que temor. «La Consejera debería informarse mejor antes de hablar. Cada vez son menos los trabajadores del campo que solicitan el paro agrícola, asegura la jornalera mientras se la escucha llamar a los niños para ponerles la merienda. Lo que dice es corroborado por los otros consultados. «El subsidio o la renta agraria apenas superan los 400 euros, y de ahí tenemos que gastar todos los meses 120 en el sello agrícola. Ningún trabajador sobrevive con ese dinero, y te sorprendería cuánta gente hay cobrándolo sin haber pisado el tajo en su vida. Alguien les habrá firmado las peonadas para cobrarlos. Y en todo caso, para que me quiten el paro por rechazar un trabajo, primero me tienen que llamar. Y que no se invente que el SAE llama a todos los desempleados, porque a mí no me ha llamado. Me llamarán en marzo. La Consejera no tiene ni idea de la realidad del campo, y repite la mentira que le han contado los que se benefician de esta situación».

 


Desglosando el «divide y vencerás» en la industria de los frutos rojos

2 Comentarios

  1. CCOO denuncia «sobrexplotación» de jornaleros por parte de las ETT en la campaña de cítricos
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    A.V.C. / HUELVA
    agricultura | 23 Feb 2020
    La incursión de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT) en la campaña de cítricos ha suprimido las buenas prácticas que hasta ahora parecía que caracterizaban el trabajo en las explotaciones de la provincia. Según CCOO, estas empresas (que sólo pueden contratar mano de obra en picos altos de producción) están facilitando jornaleros que cobran menos de lo estipulado en convenio y más horas de las que se firman, de forma que han propiciado la «sobrexplotación de los trabajadores» y el deterioro de las condiciones laborales.

  2. A García Palacios me gustaría Ami hecharmelo a la cara y a todos los que se hacen la foto no tienen vergüenza ninguna.Llevo más de veinte días buscando para coger arándanos y no encuentro nada.Porque no nos ayudan a los de aquí?.Pagando un sueldo digno.Poniendo autobuses.Pagando algo para la gente que se desplaza de otros puntos de la provincia.etc.etc Me pongo negra vamos.Yo necesito trabajar de verdad y no encuentro nada

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