Arcas de Noé: Andalucía se prepara para aislar en hoteles a personas con COVID-19

Habitaciones desinfectadas y vaciadas a contrarreloj para recibir a pacientes asintomáticos. Esto es lo que ha hecho Andalucía con diez hoteles para aislar a las personas que tengan el coronavirus, pero que no presenten síntomas, consideradas como transmisoras silenciosas de la enfermedad.

El Ejecutivo ha puesto sobre la mesa esta propuesta con el objetivo de ayudar a doblegar la curva de contagios y que, además, le sirvió a China, donde se originó la pandemia.

PACIENTES ASINTOMÁTICOS

No obstante, la idea de aislar a este tipo de pacientes no es precisamente nueva, los llamados «lazaretos» se han utilizado para combatir las epidemias, como la lepra, la fiebre amarilla o la tuberculosis, a lo largo de la historia.

El Gobierno chino, al ser el primer país golpeado por pandemia del coronavirus, fue el primero en adoptar esta medida en esta crisis. El país confinó a todos aquellos pacientes que habían dado positivo en las pruebas, pero que, sin embargo, tenían síntomas leves o, directamente, no manifestaban los indicios asociados a la patología.

En estas denominadas «Arcas de Noé», los pacientes también eran tratados por sanitarios y los que sufrían un empeoramiento eran trasladados al hospital.

En este proceso de «desescalada», el Gobierno español está estudiando seguir los pasos de China y habilitar establecimientos como hoteles, residencias de estudiantes, polideportivos o albergues, para cortar la transmisión silenciosa de este tipo de pacientes.

Aunque el Gobierno sigue hablando con las Comunidades Autónomas y todavía no se ha tomado ninguna decisión, algunas ya han impulsado esta medida.

DE FORMA VOLUNTARIA 

Es el caso de Murcia, donde las autoridades han ofrecido la posibilidad a los sanitarios de instalarse en hoteles, donde se podrán alojar aquellos que tratan a pacientes contagiados o los que presentan síntomas de coronavirus.

Asimismo, Andalucía ha puesto a punto diez hoteles para aislar a los pacientes asintomáticos y que hayan dado positivo en las pruebas.

Por su parte, el Ejecutivo ha anunciado que si, finalmente, aprueba esta propuesta, iría destinada a poner en cuarentena con carácter voluntario a todas aquellas personas que no presenten síntomas, que sean portadoras del virus y que no puedan confinarse en sus domicilios.

Pero ¿qué pasaría si una persona con estas características no se quisiera confinar voluntariamente?

Plantearía un dilema jurídico, pero, a decir verdad, la ley ampara la salud pública. Concretamente, por la Ley Orgánica 3/1986, de 14 de abril, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública, una norma de 1986, que reza así:

«Con el fin de controlar las enfermedades transmisibles, la autoridad sanitaria, además de realizar las acciones preventivas generales, podrá adoptar las medidas oportunas para el control de los enfermos, de las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos y del medio ambiente inmediato, así como las que se consideren necesarias en caso de riesgo de carácter transmisible»

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