Arabia Saudí reconoce el asesinato de Jamal Khashoggi en su consulado de Estambul

Houssien El Ouariachi

Tras dos semanas negando la acusación del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en su consulado de Estambul, el gobierno de Arabia Saudí acaba de reconocer lo que todo el mundo sabe: que el columnista del Washington Post ha sido asesinado en la legación diplomática en la capital otomana.

Las filtraciones de las autoridades turcas a la prensa sobre los detalles del asesinato y la presión mediática, política y económica internacional han hecho efecto y han acabado por doblegar la tozudez de las autoridades del Reino del Desierto. Éstas habían negado las acusaciones y habían asegurado que la víctima había salido del consulado.

Sólo dos días después de la visita del secretario de estado estadounidense, Mike Pompeo, el Fiscal General del Reino ha asegurado que las primeras investigaciones que ha desarrollado estos días llevan a la conclusión del asesinato de Khashoggi por agentes saudíes, tal como aseguraban las filtraciones; eso sí, no se trata, según los saudíes, de un plan premeditado, sino de una pelea que acabó con la muerte de la víctima.

Con tal de dar credibilidad a esta versión de los hechos, el rey Salman ha ordenado la destitución de varios altos cargos, como es el caso de Ahmad Al Assiri, general de las fuerzas armadas y vicepresidente del servicio secreto; Saud bin Abdellah Al Qahtani, asesor del príncipe heredero con categoría de ministro y voz del príncipe heredero Mohamed bin Salman en las redes, quien publicó tuits hace meses amenazando a todo disidente de poseer una lista negra y apeló a los internautas a proponerle nombres de “enemigos”, y de varios oficiales de la inteligencia.

Asimismo, la Agencia de Noticias Saudí informa del encargo del rey a su príncipe heredero de presidir una comisión interministerial con el fin de reestructurar, modernizar y definir las competencias de los servicios de inteligencia saudíes. Una decisión más que polémica al tratarse del mayor sospechoso de ordenar el crimen.

El relato oficial de los hechos que hacen los saudíes no resulta creíble. las autoridades reconocen oficialmente haber enviado a un agente para entrevistarse con Jamal Khashoggi, lo que confirma su conocimiento previo de la visita del periodista. No obstante, la misma fiscalía saudí habla en plural cuando se refieren a quienes se entrevistaron con la víctima, lo que da credibilidad a la versión de los turcos, que hablan de quince agentes; asimismo, no explican dónde está el cadáver ni el porqué del cambio de las versiones; tampoco aclaran por qué varios de los agentes son de los colaboradores más próximos al príncipe heredero.

La versión saudí del asesinato de Khashoggi ha sido acordada con la administración Trump, quien se resiste a pensar en sancionar a MBS, su máximo aliado en el Reino saudita, a pesar de la presión política de senadores y congresistas, republicanos incluidos, como Lindsey Graham, quien llamó directamente al cese del rey en funciones si se quiere proteger las relaciones entre los dos países. Asimismo, los medios de comunicación y expertos, como el exdirector de la CIA John Brennan, llevan días contemplando este escenario y aseguran que semejante versión no sería creíble de ninguna manera.

El embajador de Arabia Saudí, y hermano del príncipe heredero, Khaled bin Salman, quien retornó a Riad de forma urgente y sin previo aviso hace pocos días, aseguró al New York Times que era imposible que una operación de las características que rodean el asesinato de Jamal Khashoggi pudiese tener lugar sin el conocimiento y la aprobación del palacio.

La posición de Trump de proteger a MBS compromete a los Estados Unidos, y sus diferencias con la CIA, el FBI y centros de poder, que ven en él una amenaza a los intereses estadounidenses, así como la posición determinada de los medios de comunicación de hacer justicia a su compañero Jamal Khashoggi, pueden obligar a éste a recular si quiere evitar que se convierta en una crisis política interna. En este sentido, la activación de la ley Magnitsky, que le obliga a presentar un informe al Senado en un plazo máximo de cuatro meses, puede obligarle a tomar medidas contra los responsables del asesinato, MBS incluido, o las tomará el mismo Senado, como ha recordado esta misma noche el senador demócrata Robert Menéndez.

El cese o no de MBS probablemente dependa de las conclusiones de la investigación de la fiscalía turca y de las reacciones a la posición que tomará Trump de la versión oficial saudí. Se habla de tres posibles candidatos a suceder al actual heredero, su hermano Khaled, su primo Mohamed bin Naief y su tío Ahmed bin Abdelaziz. En todo caso, el rey Salman tiene que optar entre su príncipe heredero o el futuro del régimen.

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