«Ahora toca reconstruir», carta abierta al Sr. Casado

por José Luis Pedreira Massa

Muy sr. Mío:

Hemos vivido una época dura, han pasado muchas cosas y han sucedido una cantidad de acontecimientos que parecían que iban a sobrepasar la capacidad de aguantar situaciones estresantes complejas. Los acontecimientos que se sucedían tenían una magnitud desconocida en su potencia, no conocíamos el impacto real, ni su evolución ni su desenlace. Estábamos en un contexto dominado por la incertidumbre real, muy cercanos a la teoría del caos que formulara Ylia Prigogine.

La cuestión ha sido tan dura que hemos tenido que permanecer confinados 6 semanas. En este tiempo han acontecido dos circunstancias de gran relieve:

La primera es la gran responsabilidad de la mayoría de la población, hemos aceptado permanecer en el confinamiento porque hemos comprendido la trascendencia del hecho para todos. El objetivo era impedir que el virus se diseminara libremente. La epidemiología moderna solo puede lanzar estudios y posibles predicciones según modelos matemáticos, pero sus instrumentos de abordaje ante una pandemia son los mismos de hace tiempo: higiene y lavado de las manos y apartarse de la posibilidad del contacto con el agente infeccioso, es decir: el confinamiento.

Con más o menos diligencia o rapidez, la totalidad de los países serios han ido implantando esta medida del confinamiento, así lo han hecho Alemania, Francia, Italia, Portugal, los países nórdicos (Islandia, Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca) y otros muchos. Con muchas resistencias iniciales, pero hasta el Reino Unido la ha llevado a cabo. A pesar de todos los pesares USA también lo ha implantado con gran irregularidad y muchos problemas derivados de la actitud mostrada por su Presidente, lo que ha originado que siendo el último país en llegar a la pandemia se haya constituido en el líder en cuanto a personas afectadas y en cuanto a fallecimientos.

En España ha habido cosas francamente mejorables, pero no han sido muchas, a pesar de lo alarmante de las cifras. El confinamiento ha contribuido de forma importantísima a paliar el impacto en la trasmisión de la pandemia en España. De esta afirmación ya casi nadie duda, en la actualidad. Por lo tanto, ahora queda salir del confinamiento sin hacer imprudencias e intentar contribuir todos y todas con el compromiso de vencer a la pandemia y, en la medida de lo posible, evitar rebrotes inmediatos con el fin que el sistema sanitario pueda sobreponerse al estrés que ha representado la primera oleada de la pandemia.

Los técnicos en epidemias dicen que es más importante el retorno a la actividad tras el confinamiento que el hecho en sí del confinamiento. Lo que aquí se está viniendo en llamar “desescalada” o “desconfinamiento”, constituye el segundo elemento de este episodio, es fundamental hacerlo de forma progresiva y controlada, para que no irrumpa de nuevo, posiblemente con más virulencia, la transmisión del virus y se descontrole el proceso infeccioso de la pandemia.

Para la acción sobre la pandemia teníamos dos herramientas: lavado de manos y confinamiento, pero carecíamos de tratamiento específico y de una vacuna para la prevención. Para el tratamiento existen varios ensayos clínicos en marcha, pero se precisará tiempo. En cuanto a la vacuna, al menos, se necesita unos 12 meses para tener alguna eficaz, si se consigue, con las investigaciones que se encuentran en marcha. En uno y otro campo existen grupos españoles muy involucrados en las diversas investigaciones en marcha.

Pero para el desconfinamiento no existe manual alguno, salvo la aplicación del sentido común a la progresión de las acciones de apertura. La salud pública nos avisa de las soluciones “fáciles” y que, a la larga, nos acarrearán muchos más problemas.

En esta ocasión la prórroga del estado de alarma tiene un objetivo fundamental: realizar la desescalada. Un proceso que llevará su tiempo, en ese tiempo se introducirán de forma progresiva nuevas actividades de apertura, se debe evaluar el impacto en la pandemia por medio de la evolución de los indicadores que se determinen. Fíjese la importancia de este proceso que en algún país que lo había iniciado ha tenido que frenarlo por el incremento de casos nuevos de forma repentina.

La importancia no está en el cuándo se va a aplicar cada una de las fases, sino en el qué se va a hacer y cómo se va a aplicar, el cuándo vendrá determinado por la marcha de los indicadores y, a medida que se superen los objetivos de cada fase, entonces progresar a la siguiente.

El confinamiento ha sido duro para la ciudadanía, para las pequeñas empresas y para los autónomos que han visto, de forma drástica, disminuir sus ingresos y ahora tienen que hacer un esfuerzo de una apertura progresiva. Ya nada va a ser igual.

El desconfinamiento va a medir la responsabilidad de cada uno de nosotros, la capacidad de contención y hacer lo que se debe y no lo que nos apetece.

Por todo ello se precisa el estado de alarma, para que se ampare esa progresión y control sobre los avances indudables conseguidos. Es de pura lógica formal, siguiendo a Witgestein, que, tras un periodo tan dilatado de una actividad colectiva, no se puede de forma repentina volver a la “normalidad”. Entre otras cosas porque ya no existe esa supuesta normalidad, sino que hemos de conquistar un estado sin que acontezca trasmisión de virus y la pandemia siga controlada hasta que, al menos, se consiga una vacuna.

La única forma de evaluar el proceso evolutivo hacia el desonfinamiento, consiste en poder estandarizar las actividades y que el conjunto de la ciudadanía cumplamos con nuestra responsabilidad en aras al bien común. El desconfinamiento supone un esfuerzo personal que tiene una proyección colectiva. Lo que hace cada uno de nosotros actúa sobre nosotros mismos y sobre todos aquellos que nos rodean, tanto en el plano familiar como laboral y social.

Verá Sr. Casado, no existe un manual de instrucciones para el desconfinamiento, por lo que se debe actuar de forma comedida y por el método de ensayo-error. Así se consigue avanzar sin grandes sobresaltos.

Ahora no podemos ser rígidos, sino que debemos mostrar flexibilidad para buscar acciones de colaboración, aunque todos comprendemos la dispar forma de concebir la acción política. Ahora estamos en superar una eclosión de un proceso no programado ni calculado y que ha tenido efectos devastadores como, por otra parte, era esperable en una pandemia, por lo que nos enseñan los datos históricos desde las descripciones de Tucídides a las más actuales.

Reconozco que vd. quiera “guerra”, pero el momento actual consiste en estar todos juntos para conseguir terminar de superar la pandemia y retornar a una actividad cotidiana con las garantías necesarias ¿Será vd consciente para sumir la responsabilidad de iniciar y finalizar el proceso de desconfinamiento?

Tiempo habrá de debates, incluso más o menos estériles o crispados, cuando esta pandemia se supere y retorne la actividad social a un nivel razonable, pero nunca de forma repentina. Si no apoyara esta progresividad el descontrol sería máximo y la posibilidad de un repunte algo más que una hipótesis.

Como ciudadano apelo a su responsabilidad política para dos hechos: apoyar la salida de la ciudadanía del confinamiento de forma progresiva y evaluable y, en segundo lugar, en conseguir un pacto de reconstrucción nacional tras el impacto. Exíjalo con dureza, si vd. cree, pero no permanezca al margen, lo que ha ocurrido no es de uno u otro sector político, ha impactado a toda la sociedad y en la recuperación nadie puede quedar atrás. Actúe como oposición en el control, pero no en oponerse. Oponerse es que nos deje a la ciudadanía a los piés de los caballos. Contribuya vd. a la mejora de las acciones, no haga de agente destructor. La calidad se mide, como vd. bien sabe, por la conseguido, no por lo destruido.

Tengo la esperanza, espero que no sea vana, en que los políticos estarán a la altura de tan delicado momento, en forma particular vd que, hasta el momento actual, no ha demostrado ninguna acción relevante.

Saludos de otro palentino en Madrid.

P.D. Como habrá podido observar no he querido incluir análisis de los factores causales del conjunto de la situación actual que, sin duda alguna, realizaré con los datos reales una vez que sobrepasemos la pandemia.


José Luis Pedreira Massa, Don Galimatías en La Mar de Onuba, es Vocal del Consejo Asesor de Sanidad y Servicios Sociales del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Psiquiatra y psicoterapeuta de infancia y adolescencia. Prof. de Psicopatología, Grado de Criminología (UNED).

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