10 años sin Labordeta, su legado sigue vivo

Se cumplen diez años de la muerte del polifacético José Antonio Labordeta. Su legado cultural, social y político sigue vivo y vigente

“Se entregó absolutamente a Aragón, a darlo a conocer desde todos los ángulos posibles, Siempre lo llevó dentro”, afirma su viuda, Juana de Grandes

por Miguel Muñoz

19 de septiembre de 2010. José Antonio Labordeta fallecía en Zaragoza a los 75 años. Su nombre y apellido están ligados para siempre a la historia. La de Aragón, especialmente. Pero también a la del resto de España. Se cumplen diez años de su muerte, pero su legado cultural, social y político sigue vivo y vigente. Así lo reflejan diferentes proyectos que han ido saliendo a la luz durante los últimos años. Y los que quedan. cuartopoder.es ha hablado con varias personas importantes en su vida para recordar lo que significó este poeta, escritor, cantautor y político. Este aragonés universal.

Resumir su vida no es fácil en unas pocas líneas. Algunos datos relevantes para quien ande despistado: Labordeta nació en 1935 en Zaragoza. Después de terminar el Bachillerato se matriculó en Derecho, aunque abandonó esta carrera y terminó licenciándose en Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza. A finales de los años 50 comenzó su actividad literaria, publicando cuentos y poemas en diferentes revistas. Fue profesor de instituto en Teruel y en Zaragoza. Paralelamente a finales de los años 60 comenzó a interpretar canciones y posteriormente participó en la creación del periódico aragonés Andalán. Colaboró con diferentes medios de comunicación, siendo quizás su espacio más recordar el programa de TVE, Un país en la mochila, a partir de 1995. En su faceta política fue primero candidato de IU al Senado y más tarde por la Chunta Aragonesista (CHA), donde fue brevemente diputado en las Cortes de Aragón en 1999 y, finalmente, parlamentario en el Congreso de los Diputados desde 2000 a 2008.

De Ajzh2074 – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0

El profesor universitario Antonio Pérez Lasheras, especialista en historia y cultura aragonesa destaca que Labordeta empezó a escribir poemas o cuentos ya desde los 10 años. Especial influencia tuvo en él su hermano, Miguel. “Para él, su hermano era el gran poeta aragonés”, señala. La influencia de su estancia en Teruel , donde conoce a otra figura relevante, el historiador Eloy Fernández Clemente, le hace acercarse a la música. “La poesía era más intimista, la canción eran paisajes con figuras”, explica. Destaca Pérez Lasheras que muchos de los chicos a los que daba clase en Teruel iban a merendar a su casa. “Siempre ha sido una persona muy cercana y todo lo que ha hecho ha sido con mucho cariño y amor”, afirma.

Todas las personas consultadas destacan la “universalidad” de Labordeta más allá de su aragonesismo. Y el ejemplo fue el programa de televisión Un país en la mochila. “Había mucha gente que lo conocía por eso. Era una persona que amaba todo el país, amaba la tierra donde estaba. Era aragonesista, sí, pero no nacionalista. Si alguien nos enseñó a descubrir España fue él”, afirma Pérez Lasheras.

Vida política

“En el mundo de la política, yo tengo la sensación de que casi le empujaban pero que él en principio no quería estar en primera línea. Sin embargo terminó estando porque tenía un carisma especial y porque era una persona muy afable a pesar de poder parecer bronco. Yo cuando caminaba con él, mucha gente lo molestaba. Alguna vez le decía que los mandara a la mierda, que no podían molestarlo a todas horas. Él decía que había que hablar con todos”, destaca el profesor universitario.

Labordeta fue el emblema de CHA durante muchos años. Así lo reconocen sin dudarlo en la organización. “Ha sido un gran referente para nuestro partido, probablemente el mayor que hemos tenido. Como organización le tenemos que estar muy agradecidos por su trabajo, por el paso que dio para representar nuestras filas pero sobre todo para representar a Aragón”, afirma Joaquín Palacín, presidente actual de la Chunta Aragonesista. “Llevó la voz del aragonesismo al Congreso pero sobre todo llevó la voz de Aragón, de todos los aragoneses, desde los que vivían en los pueblos más pequeños hasta los de las ciudades. Eso es algo que nadie puede olvidar. Labordeta es alguien eterno, inolvidable y que en Aragón siempre lo vamos a tener muy presente”, añade.

Para Palacín, Labordeta “puso voz a los que no tenían voz, en Aragón y muchas partes del Estado se sentían representados”. Además, destaca que cantó contra las injusticias sociales y medioambientales en un momento que nadie se lo podía imaginar. “Y sobre todo cantó por la dignidad de las personas. Por eso es una persona universal”, añade.

Labordeta también puso encima de la mesa un concepto que en los últimos años ha seguido estando “de moda” en la vida política y social. Lo que ahora se conoce como “la España vacía”. “El tema de la despoblación la puso sobre la mesa, pidiendo que en los pueblos hubiera servicios, médicos, etc. Puso en la boca de todos comarcas como la suya, la de Belchite. Muchos temas siguen de actualidad. Los mismos problemas que se describían en aquel periódico llamado Andalán, de los años 70, o los que cantaba Labordeta siguen. Uno de ellos es la despoblación, sigue siendo un referente para Aragón y muchos sitios” concluye.

El aragonés publicó un libro específico sobre sus años en el Congreso. Se llamó Memorias de un beduino en el Congreso y salió a la luz en el año 2009. En él narra diferentes historias y vivencias en la cámara alta. Y habla también de algunos de sus compañeros, de todos los colores políticos. Una de las personas con las que mayor afinidad tuvo fue la también aragonesa Mercedes Gallizo, exdiputada del PSOE y exdirectora general de Instituciones Penitenciarias. Sus trayectorias además, fueron parecidas. “Lo conocía de toda la vida. Hemos sido personas activas en política y en el aragonesismo. Estuvimos implicados en muchas cosas, coincidimos mil veces en mil sitios. Políticamente era una persona abierta y siempre dispuesta a colaborar en todas las causas, por tanto era fácil encontrarte con él. En el ámbito político es curioso porque tuvimos un recorrido parecido. Entramos como diputados en las Cortes de Aragón en 1999, al mismo tiempo. Yo no había estado tampoco antes en una institución. Entramos a la vez y al año siguiente ambos fuimos a Madrid como diputados nacionales”, recuerda.

Coincidieron además en varias comisiones, destacando especialmente la comisión de control a RTVE. “Pasamos momentos memorables. Fue todo muy cómplice, como era siempre con él. Compartíamos muchas cosas, como la visión de la sociedad y sobre Aragón. Era muy fácil conectar con él”, añade. Gallizo destaca su “personalidad arrolladora” y que su presencia en el Congreso fue muy importante para Aragón. “A veces el que haya alguien que simboliza tantas cosas llama mucho más la atención. Él lo hacía muy bien, con ese espíritu tan batallador y afectuoso. Era una persona de muchos afectos”, indica.

Sin lugar a dudas, una intervención realizada el 5 de marzo de 2003 ha pasado a la historia de la cultura popular política de este país. Hablamos, claro, del famoso “a la mierda” que les soltó a los diputados del PP. Gallizo estaba en la sesión. “Había muy poca gente porque era ya de noche y en el Congreso cuando no hay que votar, pues no se queda todo el mundo hasta el final. Cuando estás ahí en el fragor de las cosas no te percatas tanto de la trascendencia que tiene, pero yo me acuerdo que cuando nos fuimos del hemiciclo, de repente dije que se iba a liar. Lo llamé y le dije: “José Antonio, ¿te das cuenta de la que has liado?. “Tanto?”, me respondió. Gallizo recuerda la anécdota entre risas. Él pensaba que por las horas que eran no lo iba a sacar nadie pero yo le decía: “ya verás tú que sí”. Para la exdiputada del PSOE “su indignación era verdad, estaba justificada”. “Desde la derecha se le acosó mucho. Luego todos lloraban y dicen que qué majo era. Pero en el tiempo que compartí con él, cuando bajaba al hemiciclo se escuchaban esos comentarios, risas, etc. Haciendo chirigotas, era muy indignante, estaba muy quemado por eso y por eso saltó”, recuerda.

Para Gallizo, Labordeta era una persona muy transversal que decidió comprometerse con CHA por un acto de generosidad, “porque pensaba que CHA podía ayudar mucho a Aragón, y que si él podía contribuir a eso, genial”. “Qué te voy a decir, era una persona excepcional”, añade.

Otra de las personas con las que coincidió en el Congreso fue Felipe Alcaraz, histórico del PCE, por aquel entonces diputado de IU. “Supuso una novedad frente al metalenguaje de los políticos, de los aparatos y los partidos. Era un hombre que rompía con ese libro de estilo. Posteriormente se ha visto que tenía razón. Él era un verso suelto, anunciaba un hartazgo hacia la política de aparatos”, destaca Alcaraz.

“La anécdota fuerte que yo recuerdo es que un día apareció con un libro de poesía de Miguel Labordeta, su hermano, que había tenido una relación fuerte con el PCE. Estuvimos hablando mucho rato de poesía, de Miguel y de lo que había escrito”, añade Alcaraz, que también ha escrito poesía.

Para el ex dirigente comunista, Labordeta abordaba la realidad no basada en argumentarios, ni en “patriotismos sectarios estrechos”. “Marcaba una línea y a partir de ahí tenía esa amabilidad de la frescura, anunciando una forma distinta de hacer el discurso político, de subirse a la tribuna. Estaba él solo pero llenaba el hemiciclo con su sola presencia, sin estridencias pero marcando esa frescura señalando un horizonte nuevo en la forma de hacer un discurso político y hacer incluso la misma política”. Y como otros tantos, destaca su aperturismo. “Defendiendo a Aragón él notaba defender la complejidad de este Estado, él rompía todo tipo de fronteras, de reducciones. No admitía un reduccionismo nacionalista sino que era mucho más amplio”, afirma.

Su historia en forma de cómic

Portada del nuevo cómico que saldrá a la venta en las próximas semanas. / GP Ediciones
Uno de los proyectos más interesantes con el objetivo de honrar su memoria está realizado en forma de cómic. En 2018 salió a la luz TeBeO Labordeta, con dibujos creados por Carlos Azagra, coloreados por Encarna Revuelta y guión de Daniel Viñuales. Y en breve estos autores lanzarán uno nuevo, Señoría Labordeta, centrado en sus años del Congreso y basado principalmente en el libro mencionado anteriormente.

Para Viñuales, lo más importante del legado de Labordeta “es el redescubrimiento de la propia tierra, de Aragón, de sus paisajes…”. “El creer que podemos tener una identidad y un lenguaje propio, una manera de expresarnos, una forma de ser y estar en el mundo”, afirma. El guionista vuelve a poner encima de la mesa el nombre de Eloy Fernández Clemente. “El día que se conocieron hubo un pequeño seísmo en Teruel. Esa conjunción de las dos formas de ver Aragón nos ha marcado hasta ahora. Ellos dos cambiaron la forma de ver el territorio y comunicarnos con él”, afirma. En su cómic cuentan cómo en su luna de miel, Juana y él estuvieron en Mallorca y Camilo José Cela les animó a irse de España. “Ellos, al contrario se fueron a Teruel. Me parece que es muy significativa la apuesta que hizo por su tierra”.

El guionista de los cómics sobre Labordeta comparte que era muy querido en toda España. “Su amor por Aragón no le impedía ver cosas buenas allá donde iba. José Antonio era un hombre de izquierdas, pero ni mucho menos era un nacionalista irredento aragonés. Entonces, creo que él. un aragonés universal, no se ponía fronteras. Simplemente quería saber de dónde venía y a partir de ahí generar toda su cultura. Eso le ha marcado, él es donde está su ancla”, afirma.

Como señalábamos anteriormente, Viñuales está a punto de publicar el segundo cómic, sobre su vida política. Él se sentía un poco como que le habían llamado pero que seguía siendo un poeta, músico o escritor, qué pinto aquí. Sí que es verdad que intentamos reflejar eso, intentamos mantener el beduinismo ese. En realidad, José Antonio se veía ahí como una especie de extraño. Los tejemanajes políticos nunca le gustaron. Los de prensa en las Cortes siempre le buscaban para preguntarle, no se andaba por las ramas. Sufrió los ataque continuos de la derecha y el hombre explotó con el “a la mierda”, resume.

La relación de Azagra con Labordeta se remonta a la adolescencia del dibujante. Por aquella época lo tuvo como profesor de Historia y tutor en un centro educativo de Zaragoza. Estuve un año entero con él y fue estupendo. Nos quedamos los que nos gustaba la historia. Lo que quiero es que aprendáis, nos dijo, entonces para que no os preocupéis por las notas, ya de entrada estáis todos aprobados. Con eso se fue mucha gente y nos quedamos los que nos gustaba la historia. Nos enseñó un poco a pensar, nos aconsejaba comprar revistas de la época, Cambio 16, Triunfo, Cuadernos para el diálogo…”.

Labordeta introdujo a Azagra posteriormente en Andalán y siguieron manteniendo el contacto. “Fue un personaje muy importante para Aragón. A su pesar se convirtió en icono. Hemos sacado en el libro un Labordeta muy humano y cachondo. La gente se piensa que lo mismo tenía mal genio, pero eso es mentira. Mantenemos el humor y el cachondeo, eso fue muy importante para él”, considera el dibujante.

Azagra recuerda cómo en la época del movimiento “Teruel Existe” intentaba colar a la gente en el Congreso. “Era representante de la minorías, mucha gente le mandaba cartas, desde los jornaleros andaluces hasta el movimiento de apoyo al Sahara”, añade. El nuevo cómic comienza con Labordeta en el cielo junto a otros ilustres aragoneses como el escritor Félix Romeo, Gonzálo Borrás (profesor universitario y compañero de correrías políticas) y Emilio Gastón, poeta, primer diputado aragonesista. In extremis han podido incluir también al cantautor Joaquín Carbonell, muy ligado a Labordeta, y fallecido la pasada semana.

La importancia para la familia

La familia de Labordeta ha estado muy presente en la continuación del legado de José Antonio. Desde hace años se encuentra activa la Fundación José Antonio Labordeta. Ahora, su hija Paula prepara un documental llamado Labordeta, un hombre sin más. La intención era presentarlo a finales de este año pero el estallido de la pandemia les ha provocado un retraso de varios meses en grabaciones que se quedaron pendientes.

“Para mí es muy importante que el recuerdo de José Antonio permanezca y continúe. Siempre lo he dicho, y me gustaría, que las generaciones venideras tuvieran la posibilidad de saber que en un momento dado, durante muchos años, vivió José Antonio luchando por Aragón y que era su tierra amada”. Así se expresa Juana de Grandes, compañera de vida de Labordeta, al ser preguntada sobre la importancia que tienen este tipo de proyectos para preservar la memoria.

¿Qué significó su figura? “Lo que te puedo decir es que se entregó absolutamente a Aragón, a darlo a conocer desde todos los ángulos posibles. Siempre lo llevó dentro. Pero sobre todo desde nuestra estancia en Teruel, allí ya la reflexión que tuvo sobre el paisaje le influyó de una manera brutal. Desde entonces su lucha por Aragón fue incansable, no le importaba echar todas las horas del mundo”, señala.

Sobre su etapa política, Juana, destaca que “trabajó muchísimo”. Y destaca la ayuda del asesor Paco Pacheco. “Sin él hubiera sido imposible. Pero estaban únicamente los dos para recibir, para hacer enmiendas, para todo. Fue una época dura pero bonita a la vez. En toda época dura hay momentos importantes. Y hay momentos divertidos, que él se hizo unos amigos entrañables en su Grupo Mixto. Cuando estuvo enfermo todos pasaron por casa a despedirlo. Hubo momentos de todo tipo, por ejemplo, en esos años de legislatura no escribió poesía, no pudo. Era un ambiente al que no estaba acostumbrado, era un beduino del desierto de los Monegros en el Congreso”, comenta.

Juana no duda en que “indiscutiblemente era querido en el resto de España”. “Era aragonesista cien por cien, pero era un ciudadano del mundo. Las fronteras queríamos abrirlas, era un hombre deseoso de fronteras abiertas, él quería que todo el mundo estuviera unido, que todos nos ayudáramos. A José Antonio, de la conjugación de los verbos la que más le gustaba era la primera persona del plural: nosotros”, concluye.


icenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su carrera en la prensa local albaceteña, La Verdad y El Pueblo. Especialista en Información Internacional. Trabajó en La Nación de Costa Rica. Ha sido dinamizador y ha impartido talleres radiofónicos en la emisora comunitaria Radio Almenara. En 2014 empezó a cubrir Política y Sociedad en cuartopoder.es. De 2017 a 2019 ha trabajado en comunicación política institucional.
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